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22 de septiembre de 2026

El Ser Divino que mora en todo

(The Aryan Path, marzo 1930).

[Wilhelm Stede, doctor en filosofía (Leipzig), ya ha sido presentado a nuestros lectores. Este filósofo realista y ético desea compartir pensamientos sobre textos religiosos antiguos, que encontrará útiles cualquier aspirante moderno a una vida superior, no sólo en cuanto meditación, sino además para practicar en la vida diaria.-Editores].

Yajfiavalka instruye en el Bṛhadāraṇykopaniṣad (II, 4, 5-6) que ciertamente los maridos, esposas, hijos, riquezas, Brahman (u otros dioses), planetas, la naturaleza y el Todo, no son queridos por el bien de ellos, sino por el bien del Ser que los trae a planos concretos. Aquéllo debe ser visto, oído y contemplado a fin de captar o aprehender su Esencia, y quien logra este nivel de sabiduría deja de identificarse con esos aspectos de la realidad mortal.

Esta es una de las más bellas "rapsodias" sobre la inmanencia de Dios o el Alma del Mundo (Atman). Ninguna explicación del Universo podría ser más íntegra, profunda y atractiva, proclamando la sacralidad de todo cuanto existe, y si amas al Espíritu, perderás todo incluyendo a ti mismo (a).

Puesto que un cuerpo físico es prácticamente igual a otro -de acuerdo con la especie-, cada uno debe ser la manifestación de una Unidad que los abarca a todos y se presenta en esas coberturas. Cuanto más universal y desinteresadamente formamos nuestras vidas, más nos acercamos a Dios. No hablo del desapego estrecho que consiste en "autodespojarse", fusionándonos con otras individualidades o cosas y siendo absorbido por ellas, sino a una individualidad superior que en su perfección alcanza la Unidad Total. Toda vez que encuentro placer, debo sentirlo sin ninguna referencia egoísta directa, sino como si el Principio Vital de toda creación disfrutara en y a través de mí.

¿Qué hay en nosotros que día tras día hace esto o aquello, y sin embargo, permanece fijo a pesar de transformarse constantemente? El Ser de todos, perdurable como la Naturaleza en sus cimientos, a pesar de toda fluctuación continua. Esta base inmutable -y aquélla del Universo perceptible- es una y la misma para todo ser viviente.

Por cuanto tras todos los fenómenos se extiende el océano infinito, inquieto e insondable de la Vida Cósmica, debemos ver, sentir y pensar más allá de la apariencia, o penetrar formas para tocar su parte sustancial. Jamás participaremos de la vida del Espíritu hasta aprender a dejar atrás la bruma de apariencias. Es mera palabrería toda charla sobre "realidad" o "ilusión", y también cualquier duda sobre ésto último; el hecho de que algo parezca de cierta manera presupone que no consiste en su apariencia. Primero debe ser algo, y si nos dejamos engañar mediante apetitos por la forma, entonces perdemos la Esencia que impide nuestro "descarrilamiento".

Cuando oigo el canto cristalino de un pájaro que da la bienvenida al Sol tras una noche lóbrega, me emociona no en calidad de melodía, sino al tener una oleada dulce, espontánea y universal del sentimiento que se regocija en la vida triunfante sobre la muerte, una dicha pletórica de fe y esperanza que aplasta males y fracasos. El pájaro me es querido no porque lo ame: anhelo la Fuente Inmediata de vida y alegría, es decir, el Espíritu Universal que insufla el Cosmos dentro y fuera. Cuando escucho los latidos de mi corazón o en el prójimo, ausculto el palpitar del mundo (Atman), pues comprendo que no soy yo ni él quienes hacemos funcionar ese noble órgano.

Trasciende tu yo masculino o femenino. Conéctate con tu Ser Atemporal y ámalo en ti y los demás, porque es el mismo Ser en todos. Al observarte de acuerdo a esa perspectiva, no eres egoísta sino altruista, porque brindas tu parte efímera a la Deidad Suprema que lo abarca todo.

No hagas nada con apego a las cosas; hazlo por fervor al Dios que reside en ti. Si actúas para tu Ser Superior, serás libre, y si te dejas arrastrar en el cauce material te convertirás en su lacayo. Si lo haces porque alguien te ordena, serás esclavo de otro esclavo.

Cualquiera que sea tu relación con los demás, no permitas que se impregne de lástima porque es una debilidad, al contener un elemento de arrogancia, y sentimos tristeza por otros al comprobar que ellos no poseen lo que tenemos. Es una suerte de envidia negativa y consecuencia del orgullo, así como la inopia es resultado de fortuna, y viceversa. No sientas piedad, sino ama a tus hermanos y canaliza dicha fuerza hacia algún beneficio práctico. Hazte responsable de la condición que te lleva a sentir lástima. Yo no siento pena frente a los desvalidos; les acompaño y me indigno de su contexto vergonzoso para la "civilización" moderna. Ayudemos a todos, sólo por el bien de la Vida.

¿Cuál es la lección de cada día? Entrar en el templo interior, para reproducir el sentimiento limpio que saluda al nuevo Sol de cada mañana, con la sensación de nueva fuerza, felicidad y gratitud por el don de su calor, luz y belleza. Vivir, trabajar y tender una mano porque es divino hacerlo. Despreciemos toda limitación artificiosa y volvamos a los caminos de la Naturaleza, preparándonos con pensamientos excelsos, tan libres cuales pájaros en nuestras acciones, guiados a través de instintos puros y criterios honestos. Ello implica dejar que hable el corazón en lugar de la mente. Imperioso es olvidar toda hipocresía y aprender que nadie tiene derechos de propiedad sobre otro, ya que todos formamos parte de una red. Alrededor vemos incomprensión e infelicidad, en razón de que individuo y objeto son metas de pleitesía en el mundo actual.

Al comprender el Atman, nos resignamos a que todo escapará alguna vez de nuestras manos -sin saber adónde-, incluso aquéllo que más deseamos y se integra tanto a nosotros que nunca creímos poder vivir sin eso; pero como todo se encuentra en ese Espíritu Omniabarcante, nos sentimos satisfechos y confiados al hacer de Esto el propósito de nuestros anhelos conscientes e inconscientes.

W. Stede
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