[B.M. es un asiático que vive en nuestra era según los métodos de su tierra originaria, y nos sentimos afortunados de obtener algunos informes sobre sus conversaciones con amigos íntimos. El Bhagavad-Gita es la obra que ha dominado a través de largos años de estudio y meditación, pero además sus escritos exhalan una fragancia curiosa, habiendo vivido de acuerdo con sus pautas y de modo más exitoso de lo que es posible normalmente. Los documentos fueron traducidos del idioma vernáculo, y debe entenderse que no son traducciones literales, por cuanto el transcriptor se adhiere más a ideas y principios que palabras. Aunque B.M. conoce el inglés, su inspiración se ve obstaculizada al emplear ese medio de expresión, por lo que prefiere no usarlo, e igualmente creemos que nuestros lectores encontrarán verdadero aflato en esta serie.-Editores].
"Así como la llama se envuelve de humareda, un espejo por óxido, y el útero alberga al feto, el Universo también está rodeado de pasión" (Bhagavad-Gita, III, 38).
El activo sortilegio de prakriti o la naturaleza se exhibe en y por la ley del contraste. Luz y Oscuridad son las formas eternas del mundo, y asimismo esta dualidad funciona en nosotros; como resultado, tenemos dos naturalezas: la más elevada o similar a un dios, y la más baja de índole demoníaca (1).
[(1) Hoy muchísimos neoeristas y "filósofos" gustan equiparar las ideas metafóricas de "luz/oscuridad" con "bien/mal" al pie de la letra, e incluso existen psicologuchos dogmatistas del axioma mendaz "toda luz proyecta sombra". En el primer caso, la Naturaleza es NEUTRA, y como bien dijo un Mahatma de Teosofía, lo malo tiene su raíz única y exclusivamente en desarmonías producidas por la mente humana; para el segundo problema, la sombra se genera sólo cuando hay obstáculos perceptibles y definidos a la luz, con o sin malas intenciones (N.del T.)].
Quienes son lo suficientemente valerosos para enfrentar la propia psique, están conscientes sobre la existencia de una voluntad asúrica o perversa; cuanto más atrevido es el escrutinio, más hórrida es la visión de nosotros como demonios encarnados, y esto engendra abatimiento.
Reunimos coraje y luchamos a brazo partido, tomando la solemne promesa de "no equivocarnos" en la esfera de la pasión, o "no caer en actos iracundos y ávidos". Entonces comienzan los verdaderos problemas, y decimos con San Pablo: "Lo que quisiera, eso no lo hago, pero lo que odio, eso lo hago" (Romanos, VII, 15).
Esta es la zozobra de Arjuna, el fuerte luchador armado que persigue la perfección cuando pregunta a su Gurú Krishna: "¿Por qué, oh Varshnaya, el hombre se ve impulsado a cometer ofensas, aparentemente en contra de su voluntad, y obligado por alguna fuerza secreta?" Esta incidencia, responde el Maestro, es Kama o pasión, enemiga del ser humano en la Tierra y la primera de las tres avenidas hacia el Infierno.
La mayor parte del tiempo nuestro conocimiento y discriminación están viciados por Kama; a su vez, ella energiza nuestros sentidos y órganos de acción corporal. Su influencia sutil es abismática y llega lejos, nubla al Señor interno y nos separa de Él. Todas estas consideraciones hacen que los individuos se sientan desesperados, y abandonen la pelea justa. ¿Quién puede culparlos por querer retirarse de este Kurukshetra, el campo de Guerra Santa? Es más fácil matar a un tigre en la jungla o derrocar al tirano del Estado, que subyugar a este adversario del Dios interno.
Krishna señala que dicho rival puede dominarse, conociendo la naturaleza del Señor Ishvara en el corazón de cada persona, invocando Su ayuda y fortaleciendo el ser inferior mediante Aquél. Este es el compendio de Su discurso sobre Karma Yoga, o la vía correcta de suscitar acciones. En un sólo verso se da la respuesta profunda, y su entendimiento necesita reflexión, mientras que la práctica demanda trabajo continuo por varios años.
Según nuestros Shastras, Kamadeva es hijo de Dharma (Deber) y Shraddha (Fe), ¡y sin embargo, se encarga de torturar al principio de Atman en nosotros! Tal es su poder mayávico. Se afirma que la Voluntad nació de Kama-Deva; los antiguos hermetistas sostuvieron "detrás de la voluntad se encuentra el deseo", y el Rig-Veda apunta al surgimiento primario del Deseo en la Primera Causa Desconocida. Si extrapolamos estas ideas metafísicas al ámbito humano, podemos decir que todos nuestros pensamientos, sentimientos, resoluciones y actos proceden de Kama: algunos pertenecen a formas concupiscentes/bajas, y otros implican amor y compasión, mas todos ellos nacen de la misma Fuente.
En medio del engaño buscamos distintos "veneros", asignando unos a lo Divino y otros a demonios -ambos "fuera del humano"-, pero su origen está en el corazón. Una corriente va hacia lo alto y se manifiesta en altruismo, conocimiento y obras reflexivas; la otra desciende para producir lujuria, gula y avaricia. Nuestros pensamientos y emociones pasados, junto con la voluntad resolutiva, producen la génesis de Ahura-Mazda y Ahriman, Suras y Asuras. ¿Quién no está familiarizado con deseos innobles? Y también no hay muchos que conozcan la naturaleza y el trabajo de sus opuestos.
El Ser Superior humano, con sus facultades discriminantes [Buddhi] y pensativas [Manas], se llama tríada espiritual; y el hombre marchitable (cuerpo físico, energía/vitalidad o Prana) compone el segundo terceto. Kama funciona a guisa de mediador entre estos "bloques", habiendo deseo en y desde lo superior, como además en y procedente del aspecto inferior. Los órganos y sentidos materiales son instrumentos de anhelos espernibles, mientras la intuición fina y una mente aguda suelen reflejar ansias supremas.
Decimos que alguien es malvado cuando lo repletan móviles indignos y les da pábulo; si hay aspiraciones egregias, tenemos a una persona buena y noble. En la mayoría de ciudadanos vemos una mezcla de bien y mal, y es tan persistente que se considera "normal" e "inalterable". Esto se debe a su falta de autoconocimiento, ignorancia relativa al origen en ambos tipos de deseos y cómo éstos aparecen continuamente, hasta que en alguna forma se entiendan sus dinámicas y nuestra índole benigna.
Se dice que las pasiones superiores son tres: (1) adquirir Sabiduría respecto al Ser Divino en toda criatura; (2) buscar compañía de santos, es decir, quienes poseen dicho tesoro perpetuo, y (3) aplicar las Enseñanzas cotidianamente. El punto de inicio para reformarnos es despertar una o más de esas tónicas, y no necesitamos esperar que afloren solas, pues debe haber ánimo constante por desarrollarlas.
Sin conocimiento, ninguna guerra puede llevarse a cabo con éxito, y ésta es la mayor de todas las conflagraciones, en que determinamos vencer nuestra tiniebla moral y mental con perspicacia certera. Así, el Gita ofrece un camino práctico, por lo que su estudio es muy necesario.
B.M.