Mostrando entradas con la etiqueta Autoanálisis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Autoanálisis. Mostrar todas las entradas

22 de septiembre de 2026

¿Por dónde empezar?

(The Aryan Path, septiembre 1930).

[B.M. es un asiático que vive en nuestra era según los métodos de su tierra originaria, y nos sentimos afortunados de obtener algunos informes sobre sus conversaciones con amigos íntimos. El Bhagavad-Gita es la obra que ha dominado a través de largos años de estudio y meditación, pero además sus escritos exhalan una fragancia curiosa, habiendo vivido de acuerdo con sus pautas y de modo más exitoso de lo que es posible normalmente. Los documentos fueron traducidos del idioma vernáculo, y debe entenderse que no son traducciones literales, por cuanto el transcriptor se adhiere más a ideas y principios que palabras. Aunque B.M. conoce el inglés, su inspiración se ve obstaculizada al emplear ese medio, por lo que prefiere no usarlo, e igualmente creemos que nuestros lectores encontrarán verdadero aflato en esta serie.-Editores].

"Mis más amados son quienes buscan esta sagrada ambrosía, la religión de inmortalidad tal como la explico; los que están llenos de fe, absortos en mí por encima de todo lo demás y unidos a la devoción" (Bhagavad-Gita, XII, 20).

La mayor virtud del Gita es su carácter práctico, e incluso ofrece contenidos realistas para el ciudadano de esta era moderna de oro y electricidad.

En su índole completiva, la obra demuestra valía aún mayor para el aspirante que desea cumplir con sus ideales; no es fragmentaria a diferencia de los Gathas zoroastristas o el Sermón del Monte, y el único mensaje comparable de épocas tempranas es el Tao Teh Ching por Lao Tzu, que también es holístico, pero no tan preciso. Las autoridades de iglesias cristianas saben -y muchas admiten- que ni ellas ni sus seguidores nunca pueden vivir de acuerdo con los principios del Sermón del Monte, sin destruirse a sí mismas, y la razón principal es que sus cánones bíblicos no tienen programas convincentes -como dicha prédica- en pos de una vida superior para los espíritus menos recios. O es el Sermón, o nada, por lo que naturalmente ha resultado en nada.

El escepticismo científico surge de experiencias que han sido y son reales para la conciencia de los racionalistas, mientras que en la Iglesia casi no hay nada nuevo, excepto "creer" para la mente perspicaz, lo que ésta última rechaza apropiadamente. Este será el caso contemporáneo con todos los hindúes y musulmanes de India por igual. A medida que se adoptan instituciones y pedagogía occidentales, el dogmatismo religioso, las creencias ciegas, ingenuidades y supercherías recibirán golpes profundos, pero merecidos. Nuestra única esperanza es que, en su destructivo "conocimiento", no se extingan la fe arraigada en ese saber, ni la investigación abierta sobre la vida y los problemas del alma o principios filosóficos clave, al tenor de lo ocurrido en Europa y E.E.U.U.

El período transitorio desde la muerte de los credos hasta el nacimiento de la vida espiritual, puede ser prolongado y maligno para India si se destaca el materialismo escepticoide sobre las verdades del alma. El remedio consiste en popularizar las enseñanzas del Gita, que como ya señalamos, son para todos los indios, y no conocemos ningún otro mensaje tan poderoso. Atrae la mente común gracias a su consistencia lógica y esmero razonable; por causa de su profunda espiritualidad, toca el núcleo intuitivo del ser humano, y en razón de su vigor práctico, nos inspira a obrar correctamente en la vida pública y privada.

El duodécimo discurso (Bhakti-Yoga) ilustra las diferentes etapas del camino ascendente hacia la vida del Alma, y describe las más extenuantes como otras más simples. La devoción disciplinaria produce que el aspirante sea un amado de Sri Krishna, y también seguidor de la Religión de Inmortalidad. Tras estos múltiples pasos -prescritos en ciertas fases de evolución humana-, vemos un análisis del individuo exitoso que trasciende los pares de opuestos, no codicia ni solicita recompensas, adquiere control de su habla y desecha los apegos hacia su familia, país o raza. En suma, alcanza una Libertad que no alardea y está al servicio de sus semejantes a cada hora del día.

Los versículos 7 a 12 muestran cinco tipos de personas:

(1) La que se funde con su Ser Superior y actúa como Aquél; en su naturaleza inferior no se ve alterada por el Universo externo, y queda libre de la esclavitud de Karma.

(2) Aquélla que con su Manas (mente pensante) y Buddhi (discriminación intuitiva), ambos circunscritos por la Sabiduría, se esfuerza por penetrar en Atman (Ser Divino) y llega al umbral de convertirse en Dhyani emancipado.

(3) La incapaz de usar su atención elevada y facultad para crear imágenes -primeros requisitos de la fase anterior-, por práctica regular trata de aprehender al Ser Superior mediante el raciocinio y conocimiento disponibles.

(4) Quienes no pueden llegar a tal purificación se concentran en el desempeño de obras que son dana (caridad), tapas (abstinencia) y yajna (sacrificio), exclusivas de todo lo demás.

(5) Los mortales no aptos para ninguno de esos cuatro niveles, lo que les da un refugio seguro y desconocido en el Ser Superior; se aconseja que hagan todo lo que deben, pero con autocontrol y renunciando a los frutos de sus acciones.

Cada ser humano debe autoexaminarse y determinar en qué plano se encuentra. Ciertas cosas son naturales y fáciles, mas requerimos conatos enormes si deseamos adelantarnos. ¿Y qué pasa con alguien que no puede ejercer autocontrol, ni olvidar frutos de acciones? No significa "ineptitud", sino falta de preparación para comenzar a vivir espiritualmente. Según Krishna, la renuncia (tyaga) del caso n° 5 es superior a todo lo demás, porque de ella obtenemos Shanti (paz/sosiego), y sin importar el escenario, en varias ocasiones se recomienda ejecutar obras y cumplir deberes concretos con el prójimo y la Naturaleza, ya que incluso el Mahatma Krishna es dinámico todo el tiempo.

Para cada quien el camino empieza donde está, ya sea el hogar, un mercado, Oriente u Occidente. Y así establece La Voz del Silencio:

A ningún recluta ni guerrero voluntario que lucha ferozmente entre vivos [Ego Superior] y muertos [yo efímero] se le niega el derecho de entrar en el Camino [Sabiduría Inmortal] que conduce hasta el Campo de Batalla, porque sólo puede ganar o perder.

Si logra la conquista, el Nirvana será suyo. Antes de arrojar la sombra de su cobertura mortal -causa prolífica de angustia y dolor ilimitados-, en aquél los hombres tendrán un gran y santo honor de Buda.

Y si pierde, no cae en vano, pues los enemigos que mató en la última batalla
[defectos psicológicos] no volverán a la vida en el próximo nacimiento que será suyo. Oh tú de corazón intrépido, si deseas el Nirvana o arrojar el premio, no permitas que sea tu motivo el fruto de la acción e inacción.

Sábete que se llama "Tres Veces Honrado" el Bodhisattva que cambia Liberación por Renuncia para asumir las miserias de la "Vida Secreta", oh tú candidato a la tristeza por la duración de los ciclos
.

B.M.
Donar