[Los artículos de Çravaka servirán para recordar a editores y audiencias que su objetivo principal es repetir fielmente para el mundo moderno las grandes verdades subsumidas en Registros Antiguos. Hoy se escribe tanto de "original" y con pretendida "autoexpresión", que en medio del clamor "novedoso" los cantos seráficos permanecen reprimidos. Una de nuestras labores consiste en aclarar que no es "denigrante" repetir hechos alusivos a la Ciencia del Alma, pues su estudio nos convence de que los antepasados sabían más y mejor que nosotros. Es una locura absoluta que en el siglo XX nos sintamos "superiores" no sólo a quienes continuaron el legado de Jesús, sino también a las lumbreras formadas por Platón, Pitágoras, Gautama, Lao Tzu o el Canto de Krishna. ¡En verdad, muchos creen que todos ellos fueron "necios"! La presente revista urge a despertar una apreciación cautelosa del pasado, con objeto de adaptar dichas certezas a la vida y sus condiciones modernas. Çravaka es un viejo teósofo que aprendió la virtud y el poder honrados que emanan de esta visión.-Editores].
"Así escuché", recitaban nuestros poetas védicos. Oyeron a los Rishis en el mundo del Espíritu, escribiendo para oídos y ojos carnales la Religión de Inmortalidad. En la filosofía de los Magos, el Universo se concibe a partir del Sonido, la propiedad primordial de Akasha. El Verbum cristiano corresponde al Aum ario, y Shabda Brahman es la Palabra hecha carne, donde el Universo palpita cual vocablo inmerso en el sonido.
Apolo tocaba su lira de siete cuerdas en banquetes divinos, mientras la flauta de Krishna nos llama a hacer conatos para lograr lo Indescriptible. Aquella voz en el corazón humano, como la música de las esferas, o el rugido de la bestia interior, estruendo de civilizaciones foráneas; todos los innumerables susurros y bullicios, ritmos y disonancias, no son sino testimonios de que el sonido es fundamento de todo lo que existe.
El lenguaje humano es superior al de los animales. En nuestra "civilización", la indulgencia desmedida provoca que millones se muestren peores que bestias en varios aspectos, pero sobre todo al hablar. En la vida espiritual, discurso y silencio se complementan. La propia charla ahoga todos los sonidos, pero escucha quien guarda verdadero silencio.
El habla purificada por sosiego se torna inteligente y piadosa; el egoísmo cotorrea, pero la discriminación nacida del conocimiento y pensamiento repite humildemente lo que la Sabiduría y actitud contemplativa enseñan o dominan. Por esto, la vida mística comienza con votos de silencio, y al neófito se le llama Çravaka (ऽरवक) u "oyente", el Akoustikos entre los griegos.
Nadie puede obligar a que otro escuche; sólo mediante voluntad propia ingresamos en el Sendero de la Vida Interior. Tal resolución hemos tomado algunos, aunque entristecidos por aquello que ahora se hace pasar por "astucia" y no es sino una forma de narcisismo. La sagacidad académica es engañosa, deviene sutilmente en pacatería y elabora artificios para charlas eternas que silencian nuestra Alma. El reconocimiento de una Divinidad interna calma las pasiones, cuyo suelo es el egoísmo. Y advierto: cuando éstas últimas se tranquilizan en cierta medida, comenzamos a oír bastantes sonidos, todos ellos perjudiciales.
Deseo compartir los frutos de mi silencio. No dejo de vincularme a las energías más profundas de mi naturaleza, y el miedo me invade ante la posibilidad de no hablar como simple auditor; pero cada paso implica riesgos, y el acto de darlo muestra si uno se ha fortalecido lo suficiente para evitar caídas.
Por eso repito lo que he oído, mas sin conocer la totalidad, porque cada persona tiene dos voces y una de ellas es falsa, como sucede en la Naturaleza. Los Poderosos también se dividen en dos clases y unos poseen lenguaje demoníaco. Hay ejércitos de hadas con versos seductivos, fantasmas o duendes de guisas peores que criminales, y espíritus traviesos que seducen con fantasías y olvidos.
La Voz del Silencio es el Alma de la Naturaleza, y su cariz autoconsciente corresponde a la Gran Logia de Maestros Masones, que moran en un Santuario no edificado por manos. Su hablar está movido por compasión y sacrificio, repartiendo siempre Su Palabra en el mundo. Escuché que somos capaces de auscultar cuando dejamos de percibir todos los demás sonidos.
Quisiera que otros compartan la sapiencia que atrae mi atención. Por ello, apruebo colaborar con estas y otras páginas, cuando el tiempo libre lo permita y surjan oportunidades. "El falso saber es rechazado entre los Sabios, y esparcido al viento por la Buena Ley. Su rueda gira para todos, humildes y orgullosos. La 'Doctrina del Ojo' es para la multitud; la del 'Corazón' se destina a sus elegidos. Los primeros alardean 'he aquí que lo sé"; los últimos, labriegos modestos, reconocen en voz baja: 'Así lo escuché'".
Çravaka