(NOTA: la totalidad de artículos estará disponible en breve).

3 de septiembre de 2026

La resolución correcta

(The Aryan Path, junio 1930).

[B.M. es un asiático que vive en nuestra era según los métodos de su tierra originaria, y nos sentimos afortunados de obtener algunos informes sobre sus conversaciones con amigos íntimos. El Bhagavad-Gita es la obra que ha dominado a través de largos años de estudio y meditación, pero además sus escritos exhalan una fragancia curiosa, habiendo vivido de acuerdo con sus pautas y de modo más exitoso de lo que es posible normalmente. Los documentos fueron traducidos del idioma vernáculo, y debe entenderse que no son traducciones literales, por cuanto el transcriptor se adhiere más a ideas y principios que palabras. Aunque B.M. conoce el inglés, su inspiración se ve obstaculizada al emplear ese medio, por lo que prefiere no usarlo, e igualmente creemos que nuestros lectores encontrarán verdadero aflato en esta serie.-Editores].

"Incluso si los más perversos me adoran con dedicación exclusiva, se han de considerar justos, porque disciernen apropiadamente" (Bhagavad-Gita, IX, 30).

Estos versos y otros similares en las diversas Escrituras han sido mal interpretados por sacerdotes y purohits en muchas épocas y contextos. Hoy toda religión se presenta al mundo por sus "reclamos superiores". El individuo genuinamente espiritual sabe que todos los credos son verdaderos en su raíz, y falsos como factores separados y separatistas.

El estudio de las religiones nos lleva a ponderar su cariz ecléctico, y en dicho trasfondo, el Gita es un libro mancomunador pues incluye a quienes "son concebidos por el útero del pecado". El extracto anterior no dice ni sugiere que "sólo deben considerarse justos un brahmín o Ario que juzgan correctamente", sino todos quienes "adoran" a Krishna. Pero el Señor del Misterio no ignora que diferentes personas siguen múltiples vías de adoración, y se refiere a ellos en este noveno discurso. También dice: "Yo soy Quien está asentado en los corazones de todos los seres" (X, 20), otra vez, englobando a aquéllos en malos caminos.

Es un axioma filosófico muy conocido que cada uno comprende el Universo según la calidad de nuestros sentidos, mente o corazón. El Cosmos resplandeciente no existe para los ciegos; las leyes esotéricas son inverosímiles ante un lunático, y lo bueno, bello o verdadero no cuentan entre individuos amargos, narcisistas y pendencieros. Así también somos capaces de absorber la naturaleza de Krishna, sólo con ayuda de ese Espíritu en nosotros que es Él mismo. Un verdadero cristiano lo llamará "espíritu del Buen Pastor", y a menos que aparezca en él, puede ser creyente sin problemas, pero nunca devoto. Un budista señalaría que "rinde homenaje" al Tathagata, mas si el fuego benigno no está encendido en su corazón, tampoco sigue con nobleza al Iluminado.

Krishna constituye el Ser que mora al interior de cada humano. La evolución espiritual principia por reconocer este hecho; podemos denominarle bajo nombres variopintos, o contemplarnos cuales "hijos de Ahura Mazda" y "sirvientes de Allah", aun cuando las etiquetas importan poco, y la realidad que representan significa todo.

Tal y como una idea es susceptible de expresarse en cualquier lengua mediante ideografías pictóricas y simbólicas, también el Espíritu es uno y el mismo en todos, aunque su resplandor difiere según el desarrollo particular. Hay gente de conductas nefarias en países y religiones, y para ellas se presenta aquí un método.

El primer paso es reverenciar al Sustentador que habita en el centro [chakra] cardíaco, es decir, hacernos dignos de vínculos con ello, siendo su objeto unirse a la Divinidad interna. En esencia somos espirituales, y el Gita nos exhorta a transferir esa índole al humano vivo, trabajador y sufriente. Estar unido al Ser Superior es Yoga, palabra sinónima con "adoración"; entonces, cualquier hombre o mujer juzgan y resuelven correctamente al decidir escuchar su conciencia, buscando la pequeña Voz de Dios en el corazón, y si experimentan fraternidad con Aquel Ser. Krishna no habla de "expiaciones vicarias", "cielos lejanos" ni esperanzas vacías, sino certezas para todos, siempre que nos esforcemos en las líneas correctas.

Al término del día, debiéramos analizar y corregir las descomposturas de nuestro ser inferior, lo cual lleva a una resolución acertada. De ese modo, la Gran Luz amanece en nuestra conciencia mientras repetimos las palabras de un Sabio: "Quien no capte nuestras verdades en su alma y dentro de sí, tiene pocas posibilidades de éxito en ocultismo".

B.M.
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