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3 de septiembre de 2026

La Ley de los Ciclos y el Karma

(The Aryan Path, enero 1930).

["Ocultus" es un aprendiz de Teosofía, cuyo artículo es tan sugerente como estimulante.-Editores].

La visión astronómica más reciente declara que el Universo es finito. Tiene límites invisibles a nuestros sentidos, pero previstos por los matemáticos. Pronto se ocuparán de otras mediciones y proclamarán que posee forma ovoide, al igual que muchos antiguos Iniciados, que le llamaron Brahmanda o "huevo de Brahma".

Hoy vemos el intento por algunos dogmáticos religiosos de excluir al "creador del Universo", que la ciencia ahora considera circunscrito, lo cual significa aceptar una verdad a medias y trastocarla en mentira. El espacio universal tiene fronteras en el sentido de que nuestro cuerpo físico también las comporta, aún cuando se organiza desde la Materia Indestructible [Primigenia] o Inmortal. Tímidamente, la ciencia infiere o percibe la existencia de ésta última, si bien los antiguos conocían la naturaleza de Svabhavat o esencia plástica de la materia.

El Universo tiene principio y fin, pero no Svabhavat, su índole vital y formativa. Dice un texto místico: "Alrededor de este Brahmanda (sistema solar) resplandecen millones de otros Brahmandas. Cada uno tiene su envoltura ('cascarón'/esferas que albergan destellos del Ser Superior); hay porciones de Narayana con cuatro caras, cinco y sucesivamente hasta mil, en quienes predomina Rajoguna, y todas despliegan sistemas mundiales, cada uno con su deidad regente. También están ahí Vishnu y Maheshvara, aspectos de Narayana, en quienes predominan Sattva y Tamogunas, realizando trabajos de preservación y exterminio, sostenimiento y regeneración. Estos Brahmandas (universos) nadan como peces en el Océano de la Existencia; explotan cuales burbujas en la Faz de la Profundidad eterna".

Prabhava y Pralaya, o etapas de surgimiento y desintegración de cualquier universo, eran reconocidos en la ciencia antigua y ahora comienzan a estudiarse. En el laboratorio de estos globos espaciales, surgen a la vida múltiples sistemas y Cosmos que evolucionan y terminan a modo de un cuerpo humano. Así afloran periodos de nacimiento y muerte, y el canon que los rige era y es llamado en Teosofía como Ley de los Ciclos, cuyas reminiscencias vemos en el kuklos griego y las yugas hindúes. Los ciclos se figuraban mediante círculos y "ruedas de vida"; los ocultistas del pasado ejercían un área de las matemáticas superiores que abordaba dichas series, y hoy ocurre también entre sus pocos herederos.

Los símbolos fueron medios predilectos de enseñanza, utilizados por quienes auscultan los misterios del Universo relativos a la Naturaleza, es decir, el funcionamiento de Svabhavat. Nuestra especie aprendió de memoria, a menudo sin comprensión intelectual, y quedó impresionada por tales contenidos; incluso siente y responde instintivamente a las experiencias del "viejo mundo" en medio de la barbarie actual de Kali Yuga o Edad de Hierro. En India, la "danza de las Gopis" alrededor del dios solar Krishna representa la circunvolución del Zodíaco. Tal y como el Astro Rey viaja por este círculo -un movimiento mayávico-, cada gopi veía junto a ella la figura móvil de Aquél. Similar era el trasfondo del baile ejecutado por las amazonas en torno a una imagen priápica, signo de la energía creadora y proveniente del Alma Inmortal.

Toda evolución es cíclica y emerge desde un punto. La vida suele ir en espiral hacia adelante y arriba, creando ruedas pequeñas o grandes, llamadas chakras; por ejemplo, Vishnu denota una serie evolutiva particular. Todo lo que nace de su progenitor hereda la facultad de moverse en círculos, y a su vez cada uno genera otros menores. Los recién nacidos toman el poder análogo de sus padres, pero crean ciclos propios. Por esta razón, en el mundo antiguo los cumpleaños tenían significancia religiosa y eran celebrados mediante prácticas espirituales.

Toda vida particular se compone de ciclos, como los estados de ánimo buenos o malos, que vienen y van de forma alternada. La concentración necesita regularidad en su práctica para lograr éxito, demostrando que la mente se comporta de modo cíclico. Los galenos recomiendan horarios fijos de comida al objeto de preservar la salud, y sus píldoras deben ingerirse en intervalos medidos para curar enfermedades. El "retorno de impresiones" es otro hecho, y cualquier persona inteligente puede observar el fenómeno en su vida.

La reacción (o efecto) es una respuesta cíclica de cierta causa; por lo tanto, acción y reacción son iguales y opuestas, originando el Círculo de Karma. En consecuencia, libre albedrío y determinismo forman ciclos. Somos libres de hablar, mas no para sentir la réplica de nuestro discurso; asimismo, escuchamos el eco montañés según la fuerza que haya en nuestro grito. A menudo, el Karma se confunde con un "destino inamovible", que constituye sólo un aspecto. Esta Ley es origen y resultado; el libre albedrío humano fortifica los actos y determina la calidad de sus frutos. Debido a que actuamos sin conocimiento, o al respirar y digerir involuntariamente, describimos el efecto cíclico de nuestros pensamientos, emociones, asertos y obras como "determinados sólo desde fuera" y no por nosotros, mientras la Sabiduría dice "toda respuesta nace de una acción"; cada pareja de causa-efecto es circular, aunque tiene continuidad en movimientos espirales. Las causas llevan a desenlaces, y éstos ocasionan más motivantes. De esa manera, la filosofía Vaiseshika considera el Karma como "desplazamiento", o una de las siete categorías de eventos y cosas visibles.

La forma segura de dominar el tema de los ciclos es observar su funcionamiento en nosotros. En la fase prenatal, el cuerpo humano se desarrolla de acuerdo a tramos por semanas, conectados con movimientos lunares, y las patologías entre niños o adultos también señalan influencias de la Luna, como reconocerán los médicos perspicaces. Hay además ciclos mentales todavía menos deducidos, relacionados con movimientos solares, y otros de clase psicofisiológica que apuntan a nuestro satélite natural. Varios maestros de esoterismo realizan técnicas guiándose por periodos solares y afectando la vida de sus discípulos. Todo este conocimiento sublime se perdió en el mundo contemporáneo, dando lugar a falsificaciones supersticiosas y muy extendidas, como por ejemplo la mal denominada "astrología".

Igualmente existen ciclos nacionales, y su estudio es clave en historia oculta. Quienes conocen los eventos subyacentes a la marcha de distintos países pueden avizorar cuándo uno de ellos sufrirá tal o cual cataclismo, pasará de la esclavitud al poder, o caerá en vasallaje. Hemos oído hablar del inminente surgimiento de India al "servicio del mundo"; sin embargo, no es mediante independencia política que se producirá este ascenso a la eminencia, pues millones de sus habitantes pueden seguir sometidos a la ignorancia, superstición e incluso artimañas "gubernativas", aunque los británicos hayan abandonado sus costas. Se dice que el renacimiento espiritual está "próximo", y los mayores enemigos de India no son extranjeros, sino muchos de sus vernáculos, quienes en nombre de la "religión" avientan supercherías, mezclan libertad con libertinaje, recurren a la soberbia para justificar el "patriotismo", y utilizando el concepto de "progreso" fomentan la anarquía social y de otras clases. Cuando algunos indios revaloren el estudio de la Sabiduría Sagrada de sus Rishis vivientes, purificando el carácter y ennobleciendo su conducta, aprenderán que el camino de este país hacia la gloria no pasa por meras acciones "políticas", sino por la conquista del yo inferior e interno mediante el Ser Superior y Divino.

Ocultus
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